Sentarme a escribir era una práctica diaria. algo que hacia indiscutiblemente entre humos, tés y momentos extraños de una vida que ya se ha terminado.
Dejé de hacerlo cuando encontré el teatro. Ya no necesitaba escribir. Ya no era necesario jugar a ser artista.- Comenzaba a serlo.
Pero ahora las ganas regresan. Como una distracción, como un momento personal y único. Agradable. fresco. sin ningún tipo de exigencia ni mentira. Con algo de ganas de entretenerme, de alejarme de distracciones absurdas y vacías. de fichas o comentarios de redes sociales. fotos de festejos de anónimos con nombres.
Escribir es algo que siempre ha estado ahí. desde mis doce años. con mi música, con mis tiempos de soledad. con mis ganas de contar algo que no existe, pero que vibra en mi interior.
estoy contenta. tengo algo para hacer en esos momentos absurdos en los que tengo ganas de distraerme.
Dejé de hacerlo cuando encontré el teatro. Ya no necesitaba escribir. Ya no era necesario jugar a ser artista.- Comenzaba a serlo.
Pero ahora las ganas regresan. Como una distracción, como un momento personal y único. Agradable. fresco. sin ningún tipo de exigencia ni mentira. Con algo de ganas de entretenerme, de alejarme de distracciones absurdas y vacías. de fichas o comentarios de redes sociales. fotos de festejos de anónimos con nombres.
Escribir es algo que siempre ha estado ahí. desde mis doce años. con mi música, con mis tiempos de soledad. con mis ganas de contar algo que no existe, pero que vibra en mi interior.
estoy contenta. tengo algo para hacer en esos momentos absurdos en los que tengo ganas de distraerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario