sábado

Pequeñas cosas que me he permitido

Como he tratado de explicar, cree este blog para poder escribir algunas cosas más que no necesariamente tienen que ver con el teatro. Claro que desde haca muchos años casi todos los sucesos de mi vida tienen que ver con el teatro. Este lo roza. suavemente, con un poquito de erotismo y bastante de libertad.
Esto me sucedió hace unos años y solamente lo he podido contar una vez a una amiga y al que hoy es mi actual pareja. Contarlo en este diario, supone decírselo a  más personas de las que quiero imaginar que lo leerán.

Bueno, como les decía, esto sucedió hace más o menos tres años. Había venidoa  la ciudad de Madrid a hacer apoyo técnico para una obra de teatro ya a enocntrarme con uno de mis hermanos que llegaba a Madrid.
Tenía un par de horas libres y me fui al parque del retiro a estudiar la obra Mamá es Loca o está poseída.
Este personaje hace permanentemente referencia a esa parte sensual que tienen  una mujer y que la religión y la educación matan a través de las autocensuras que las mismas mujeres hacemos de nuestro erotismo. El más puro. el más natural. Ese que no tiene malicia ni que busca conseguir nada más que el disfrute y el cariño.

Bueno, para retomar: estaba estudiando ese personaje, el que hace referencia de esto que les explicaba a través de una frase "la chica de la niña". Se me acerco un pibe de unos 30 años o algo asi y me ofreció unas clases de un arte marcial. Nos pusimos a conversar y me explicó que también hacia masajes.
Me ofreció hacerme unos masajes y le agradecí su oferta y se la acepté.
El masaje fue muy bueno,. Me explicó el método que utilizaba y la filosofía de su trabajo.
Yo me fui relajando y disfrutaba. Me relajé, me relajé, me relajé y sentí sus delicados dedos rozar mis pechos. Y me relajé. Y sentí algo fabuloso y maravilloso.
También es necesario decir que esa persona no me gustaba. No me resultaba atractivo. Le había avisado que al rato tenía que ir a buscar a mi hermano. Y creo que ambos sabíamos que no habría sexo.
Nunca supe si era alguien que se paseaba por el parque intentando tocar a mujeres. O si todo fue espontáneo.
Pero sí me alegra haberme sentido libre de disfrutar relajadamente el roce de unas manos acariciando muy de pasada mis senos. Incluso de haberle creído ene se momento. Porque él no me hizo ningún daño. El hizo su masaje y se animó a ir un poquito más allá, cosa que yo sentí como algo agradable.

Nunca lo había contando porque siempre pienso que la gente va a pensar mal o de él o de mí.  Creo que somos muy pocas las personas que nos permitimos relajarnos a sentir lo que la vida provoca cuando dos seres humanos se relacionan. Siempre hay que desconfiar. Parece que siempre las mujeres tenemos que pensar que si un hombre quiere tener una relación de placer con nosotras, eso es malo, eso conlleva un daño para nosotras.

Yo me pregunto: que tiene de malo lo que me sucedió ese día en el parque? y por qué he tardado tanto en contarlo abiertamente?





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